SOLUCIÓN A LA PROBLEMÁTICA DE MAGANGUE-BOLIVAR
POR UNA MAGANGUE SIN POBRESA Y SIN CORRUPCION
Para mitigar la
pobreza y desarraigar la corrupción es
crucial fomentar la toma de conciencia y actitudes éticas y morales en la
sociedad Magangueleña lo cual requiere de un trabajo mancomunado con la
disposición de crear una nueva mentalidad colectiva que sea consciente del
cambio urgente de mentalidad que necesitamos a fin de mejorar la realidad de
nuestra ciudad pero este cambio se debe empezar a forjar desde nuestro núcleo
familiar y a partir de este momento llevar a cabo una tarea indeclinable de la
escolaridad en todos sus niveles debe ser el desarrollo de la autonomía en los
alumnos. Formar personas capaces de pensar por sí mismas, de actuar por
convicción personal, de tener un sentido crítico, de asumir responsabilidades
que requiere reconocer sus capacidades para desarrollar los valores, actitudes,
normas que le trasmiten los diferentes ámbitos de socialización, al tiempo que
se les reconoce su capacidad de apropiarse activamente de estos contenidos
culturales y recrearlos y construir nuevos valores. Se trata de favorecer el
desarrollo de una conciencia moral autónoma, subrayando el profundo arraigo y
dependencia del ser humano del contexto cultural en el cual se forma, al tiempo
que se reconoce su capacidad de razonamiento, de abstracción que le permite
tomar distancia de esto que le es dado, y asumirlo críticamente a partir de
valores y principios que hacen referencia a contenidos universalizables; un
ejemplo de estos contenidos son los derechos humanos.
La práctica educativa
dentro de la escolaridad formal debe permitir al joven magangueleño el
desarrollo, la diversificación, la coordinación, la jerarquización, la toma de
conciencia de sus motivaciones en relación con la actividad escolar, con su
vida social, con su futuro trabajo, y el papel que allí tiene su propia
determinación y la orientación a partir de un sentido y una significación muy
personal, respecto a lo que es una vida buena, una vida deseable; debe
capacitarlo y posibilitarle la construcción de proyectos de realización
personal, empezando por un proyecto dentro de su vida escolar y avanzando hacia
un proyecto laboral y profesional y de forma más amplia un proyecto de vida.
La vida escolar de
los niños, niñas y jóvenes de magangue requiere un trabajo permanente alrededor
de un proyecto ético, que haga conscientes a todos los participantes de la
necesidad de unos criterios, unas normas, unas actitudes que favorezcan la
convivencia y permitan el desarrollo de unos propósitos comunes y otros
individuales ; la vida democrática empieza por casa. La construcción de una
sociedad democrática abarca todos los ámbitos de la vida social y nos implica
en nuestra vida personal, persona y laboral. La búsqueda del consenso alrededor
de unos mínimos hace parte de la construcción de la comunidad educativa.
Valores como el respeto mutuo, la cooperación, la reciprocidad, la equidad, la
libertad, la solidaridad, la democracia, el sentido de la responsabilidad y
cuidado de uno mismo, de los otros, de la naturaleza, etc.
En Magangue la
educación ética y moral en todas sus formas y en todos los momentos debe tener
como uno de sus fines la lucha contra la doble moral que separa y coloca en
oposición lo que se dice y lo que se hace ; doble moral que tiene tanto peso en
nuestra vida social y que genera de un lado escepticismo y rechazo de parte de
nuestros jóvenes hacia todo lo moral, en su conjunto ; y de otro genera también
un facilismo, dado que la educación moral se resuelve mediante una predica que
hace el adulto (padre de familia o maestro), o se reduce a unos enunciados que
se consignan en un texto o se queda en un documento que contiene el “proyecto
de educación moral de la institución”. El logro de una coherencia y
consecuencia entre la teoría y la práctica es uno de los retos más grandes de
la educación en Magangue pero que con persistencia y trabajo colectivo arduo se
puede llegar a conseguir.
El reconocimiento de
la integridad del ser humano, de un sentido profundo de totalidad en todas sus
experiencias y manifestaciones es una exigencia de la educación moral; admitir
que sólo con fines analíticos es posible separar lo cognitivo, lo afectivo, lo
intuitivo, lo racional, etc. Las demandas, exigencias, expectativas de la vida
social tienden a fragmentar al individuo. La escuela debe buscar hacer un
reconocimiento de la persona en la singularidad y sentido de unicidad que
tienen todas sus expresiones y todas sus vivencias, debe luchar contra todas
las prácticas que tienden a la homogeneización. La construcción de la escuela
en Magangue como proyecto multicultural requiere del reconocimiento de la
diferencia, la pluralidad y la singularidad, al tiempo que se trabaja sobre las
desigualdades, y en búsqueda de la equidad, en términos de una educación que
favorezca la igualdad de oportunidades en nuestra sociedad Magangueleña.












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